Ecclestone ofrece la cabeza de Mosley
Archivado en (Sin categoría) por grandprix el 22-06-2009
Por Eduardo Alonso / Gijón (Asturias)
El Gran Premio de Gran Bretaña dejó varias cosas claras. Primero, que Vettel es un gran piloto, incluso sobre alfato seco y que su futuro le llevará, más pronto que tarde, a un grande.
Segundo, que es posible batir a Brawn GP -aunque sólo esté en manos de la escuderÃa que da alas y en circuitos con temperaturas bajas, como el de ayer, que parece que se le atragantan a los bólidos blancos.
Tercero, que Renault no dispone de dinero para evolucionar el monoplaza y sólo lo trampea con pequeñas novedades y, encima, se equivocó en Silverstone, una vez más, con la estrategia al montar neumáticos duros en la salida y, sobre todo, con la carga de combustible -pensaban que los demás llevaban menos y no era asÃ, tal como lo reconoció el propio Alonso- y volvieron a tirar la carrera desde el principio.
Y cuarto, que los equipos tienen una clara consigna: cargarse el miércoles a Max Mosley al frente de la FIA.
Esto último no será fácil simplemente porque no se le pasa por la idea hacerlo. Ha resistido a fuertes presiones, como el reciente escándalo con el látigo, aunque quizás sea su amigo Ecclestone el que le termine cortando la cabeza para cumplir con los deseos de los equipos. Pero no será suficiente. Los equipos quieren más dinero y yo creo que Ecclestone ya asume que tendrá que hacer alguna concesión a los equipos para salvar el negocio. Ya sea por iniciativa propia o por indicación de los propietarios de la FOA. Pronto se verá.
La división y el famoso Mundial B o paralelo parece más cercano que nunca. Pero, personalmente y por lo que hablado con periodistas que viajan con el ‘circo’, es todo lo contrario. Ya era hora de darles un tirón de orejas a Mosley y Ecclestone. Y se lo han dado porque los equipos tienen la capacidad para romper la estructura actual y organizar un Mundial paralelo, con cierta continuidad en el reglamento, que permita centrar a los aficionados y que no cueste millones de euros a las escuderÃas.
Las posibilidades son enormes, pero al final todo acará arreglándose. Con la dimisión de Mosley y un incremento de los ingresos comerciales para los equipos hasta el 70%, por ejemplo, todos contentos. El tiempo dirá.







Recrudecida la polémica de los difusores y coincidiendo con la llegada de los pilótos al ‘paddock’ de Sepang, estalló la otra tormenta, que se antoja aún más virulenta. Un nuevo cataclismo en el controvertido circo de la velocidad.


